Conoce la trayectoria, la filosofía y el criterio de nuestra productora de cine de autor
Hola, soy Vicente Porfilio, responsable de EL CLAROSCURO FILMS. Junto a mi compañera Ese Ruiz, damos forma a una mirada cinematográfica inspirada en el arte, en el cine y en los maestros del claroscuro. Tenemos muchas cosas en común, pero quizá la más importante sea nuestra manera de entender la luz y la oscuridad a la hora de contar historias y comunicar a través de la imagen y la narrativa visual. Compartimos una profunda admiración por el cine, el arte y la arquitectura.
Creemos en el cine como una de las formas más poderosas de contar, comunicar y transmitir. De dar forma a ideas, expresar conceptos y, por supuesto, contar historias. Es precisamente esa visión compartida la que define nuestra manera de trabajar y de construir cada proyecto.

sobre VICENTE PORFILIO
Siempre me ha gustado el cine. Desde pequeño me ha atraído especialmente la cadencia de movimiento a 24 fotogramas por segundo, esa textura tan orgánica que tiene y, sobre todo, su capacidad para contar historias y hacerte sentir cosas. Ya de muy pequeño miraba a través del visor de la cámara. No tanto para ver la vida tal y como es, sino para verla de la manera en la que yo quería verla.
Para mí, la cámara, el lenguaje cinematográfico y el arte siempre han sido una forma de mirar el mundo. Quizá por eso, cuando echo la vista atrás, me doy cuenta de que todo lo que he ido haciendo a lo largo de los años ha terminado llevándome hasta aquí y dando sentido a lo que hoy es EL CLAROSCURO FILMS.

Durante mi carrera he pasado por diferentes etapas profesionales y he tenido la oportunidad de aprender y especializarme en distintas áreas, tanto técnicas como artísticas. He trabajado y me he formado en iluminación, fotografía, dirección de fotografía y, finalmente, en dirección y realización cinematográfica.
Con los años, todas esas experiencias y especializaciones han ido confluyendo. Y creo que precisamente de ahí nace una de las mayores fortalezas de EL CLAROSCURO FILMS: la posibilidad de entender una obra cinematográfica desde diferentes disciplinas, pero siempre con una misma mirada.
Rodando una película como director de fotografía conocí a Ese Ruiz, que hoy es mi compañera y una directora de arte única, maravillosa y muy especial. He aprendido muchísimo a su lado, pero, sobre todo, ella ha sido una pieza clave para que hoy esté aquí y para que EL CLAROSCURO FILMS sea lo que es.
EL ORIGEN
Cuando empecé a iluminar y a crear imágenes con total libertad, sin tener que seguir las indicaciones de nadie, descubrí algo que no había buscado conscientemente: todo lo que me salía de dentro tenía claroscuro. Y, sinceramente, me gustaba mucho. No todo tiene que tener luz, de hecho, la oscuridad es necesaria para entender donde la luz pone su foco.
Con el tiempo entendí que en mis creaciones había muchas cosas que me habían acompañado durante años. Había técnica, por supuesto, pero también había referencias del arte, del cine y de toda esa cultura visual que, de una manera u otra, me ha ido formando.

Para entonces ya había desarrollado bastante mi parte técnica: sabía de iluminación, de cámaras, de fotografía, de cómo construir una imagen. Pero fue precisamente cuando empecé a tener libertad para decidir cómo quería contar y cómo quería ver las cosas cuando descubrí mi verdadera esencia artística. Descubrí que el claroscuro me ayudó a encontrar algo diferente: mi propia forma de expresarme.
Me di cuenta de que lo que realmente me apasionaba era buscar el contraste de cada escena. Encontrar dónde estaba la luz y dónde tenía que estar la sombra. Y hacerlo desde la técnica, pero también desde la estética y, sobre todo, desde la narrativa.
Con los años, todo eso se ha ido mezclando de forma natural: mi experiencia con la iluminación, las cámaras y el lenguaje cinematográfico, junto con esa manera de entender la imagen a través del claroscuro.
Y cuando juntas todo eso, cuando juntas lo que sabes hacer con lo que realmente te gusta hacer, aparece algo que para nosotros tiene mucho sentido.
Ese Ruiz y yo vimos pronto, que el claroscuro no era una técnica más, sino que era nuestra seña de identidad, y entonces EL CLAROSCURO pasó a ser el nombre de este proyecto maravilloso nacido del amor y del respeto. Amor y respeto al cine, al arte, a la luz, también a la oscuridad, a las historias… Y por supuesto amor y respeto entre nosotros.
El claroscuro es una técnica que aporta volumen, profundidad, belleza y tensión a la imagen; construye atmósferas, sugiere emociones y da sentido a cada escena. Para nosotros, es el lenguaje con el que se escriben las historias que no necesitan palabras. Es nuestro pincel. Nuestra forma de narrar.



UNIR LOS PUNTOS
La verdad es que hago mío aquel discurso que Steve Jobs pronunció en la Universidad de Stanford cuando hablaba de “unir los puntos”.
Cuando las cosas suceden, mientras estamos viviéndolas, rara vez podemos comprender qué lugar ocupan dentro de nuestra historia. Cada decisión, cada proyecto, cada etapa parece tener sentido por sí misma, pero es difícil saber hacia dónde nos está llevando.
Es con el paso del tiempo, cuando miramos atrás con cierta perspectiva, cuando empezamos a descubrir las conexiones. Cuando unimos los puntos hacia atrás, como decía Jobs, muchas cosas que parecían inconexas comienzan, de repente, a cobrar sentido.
Yo siento algo parecido al mirar mi propia trayectoria.
He hecho muchas cosas que, en su momento, tenían sentido por sí mismas. Proyectos, aprendizajes, decisiones y caminos que fui recorriendo sin saber exactamente dónde me llevarían. Hoy, sin embargo, puedo mirar atrás y reconocer un hilo que entonces no era capaz de ver.
Ahora tengo claro que, de alguna manera, todo aquello formaba parte de EL CLAROSCURO FILMS.
Sin saberlo, estaba reuniendo las piezas que con el tiempo acabarían dando forma a una manera de entender el cine, la imagen y la creación. Los puntos ya estaban ahí. Solo faltaba unirlos.

Trayectoria profesional
Destaco mi trabajo como director de fotografía en el canal de televisión internacional ALJAZEERA Channel y Bein Sports Channel en Doha (Qatar). Teniendo la responsabilidad de la iluminación y la imagen de todo el canal, con más de 100 cámaras repartidas en 10 platós equipados con la última tecnología. Y todo eso para una audiencia de más de 25 millones de espectadores diarios de todo el mundo.
He trabajado durante algunos años como profesor de cinematografía e iluminación cinematográfica en la escuela Universal Arts de Valencia.
También destaco mi trabajo como director de fotografía de 4 videoclips de Mónica Naranjo (entre otros artistas), haber iluminado a políticos relevantes y presidentes del gobierno de España, iluminar programas de televisión (de canales nacionales y locales), grandes eventos como la Puerta del Sol de Madrid en varias campanadas de fin de año, iluminar el Santiago Bernabeu en el evento de clausura del centenario del Real Madrid, o dirigir la fotografía de cortometrajes, spots y alguna película de cine.


sobre ESE RUIZ
Siempre he soñado con crear mundos inverosímiles con una estética underground. Supongo que por herencia, lo que yo quería era crear mundos dark de forma autónoma, en mi propio negocio. No me podía imaginar cuando empecé mis estudios de Interiorismo en Valencia, que tras una masterclass de Dirección de Arte, ya no podría proyectarme en otro lugar que no fuera diseñando espacios claroscuros en contextos “efímeros”. Y de esta forma conocí a mi compañero perfecto para el proyecto de nuestras vidas.
Realizando mis prácticas post estudios en una peli, conocí a Vicente. Él era el Director de Fotografía y yo Directora de Arte. ¡Él era la visión técnica y rigurosa, y yo la esencia más orgánica, más ingeniosa! Y así nace EL CLAROSCURO FILMS, un camino que brota en pandemia y que nunca fue una línea recta.
Siempre nos preguntan quién es la parte claro y cuál el oscuro de la productora, nosotros pensamos que ambos, como cualquier persona, como tú, somos un contraste de luces y sombras.



En EL CLAROSCURO FILMS tenemos una misión
Transmitir el mensaje y poner en valor la imagen de nuestros clientes a través del arte, utilizando el cine como lenguaje. Esa es nuestra misión. Aportamos nuestra mirada cinematográfica a cada proyecto, buscando aquello que lo hace especial: el detalle, la esencia, la emoción y también todo aquello que normalmente pasa desapercibido. Nos gusta mirar de otra manera. Encontrar belleza en lo cotidiano, descubrir algo extraordinario en lo aparentemente común y convertirlo, a través de la luz, el encuadre, la composición y la atmósfera cinematográfica, en una obra que merezca ser observada, sentida y recordada. Porque creemos que cualquier historia puede tener una mirada cinematográfica. Solo hay que saber encontrarla.
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El arte como origen de nuestra mirada
Nuestros primeros referentes no están en el cine, sino mucho antes. Están en la pintura y, especialmente, en aquellos artistas que entendieron que la luz y la sombra podían ser mucho más que una cuestión estética: podían dirigir la mirada, crear tensión, revelar u ocultar información y, sobre todo, contar.
Por eso, entre nuestras principales fuentes de inspiración están los grandes maestros del claroscuro, con Caravaggio, Leonardo da Vinci y Rembrandt como referencias fundamentales. En sus obras encontramos una forma de entender la luz que todavía hoy nos resulta profundamente cinematográfica. No porque estuvieran pensando en el cine, por supuesto, sino porque descubrieron algo que el cine heredaría siglos después: que iluminar una escena también es decidir qué queremos que el espectador vea y qué queremos que permanezca en la sombra.
En Caravaggio encontramos quizá la expresión más radical de esta idea. Su manera de utilizar la luz para irrumpir en la oscuridad, señalar a los personajes y concentrar toda la atención en determinados puntos de la escena es una de las referencias que más nos atraen. La vocación de San Mateo es, para nosotros, un ejemplo extraordinario de cómo la luz puede convertirse en parte de la acción y del significado de una imagen. El claroscuro deja de ser simplemente una técnica y se convierte en una herramienta para contar.
Leonardo da Vinci nos interesa desde otro lugar. Su estudio de la luz, el volumen y las transiciones entre luces y sombras demuestra una preocupación por la representación de la realidad que va mucho más allá de lo puramente visual. Y en Rembrandt encontramos otra manera de utilizar la luz: más íntima, humana y emocional, capaz de modelar los rostros y crear una enorme profundidad dentro de la oscuridad.



Pero nuestra mirada no se queda únicamente en los grandes maestros clásicos. También encontramos una conexión muy especial con Edward Hopper. Sus pinturas podrían ser, en muchos casos, fotogramas detenidos de una película que todavía no hemos visto. La soledad de sus personajes, la arquitectura, los espacios vacíos, la luz que entra por una ventana, los colores y esa sensación de que algo está ocurriendo —o está a punto de ocurrir— nos recuerdan al enorme poder que puede tener una imagen cuando no lo explica todo.


Y existe un referente especialmente cercano para nosotros: José Benlliure y Gil. Como pintor valenciano y principalmente costumbrista, su obra tiene una relación directa con nuestra propia identidad y con nuestra forma de mirar. Nos interesa especialmente La visión del Coloseo. El último mártir, una obra monumental de 1885 en la que Benlliure construye una escena de enorme dramatismo alrededor de la aparición del santo entre la multitud y las ruinas del Coliseo.
En La visión del Coloseo nos atrae la luz y la oscuridad, pero también algo más profundo: la capacidad de construir una historia dentro de un solo encuadre. La composición, la escala, la multitud, el espacio arquitectónico y la figura central generan una escena que parece contener mucho más de lo que vemos. Para nosotros, ahí está una de las grandes lecciones de la pintura: una imagen puede tener su propia historia antes incluso de que exista una cámara.

Por eso, cuando hablamos de nuestros referentes artísticos, no hablamos simplemente de pintores que nos gustan. Hablamos de artistas que nos han enseñado a mirar. A entender que la luz tiene narrativa, que la sombra también cuenta, que un encuadre puede sugerir más de lo que muestra y que la belleza de una imagen no está separada de aquello que quiere transmitir.
El cine llegó después, pero heredó muchas de estas herramientas. Y nosotros seguimos ese mismo camino: llevamos a la cámara aquello que primero aprendimos de la pintura. El claroscuro, la composición, el contraste, la luz, el color, el espacio y el silencio se convierten así en parte de nuestro lenguaje cinematográfico.
Porque, en el fondo, nuestra manera de hacer cine nace de una idea muy sencilla: antes de aprender a contar con una cámara, aprendimos a mirar a través del arte.

El cine que ha formado nuestra mirada
En EL CLAROSCURO FILMS tenemos, por supuesto, nuestros referentes. Son cineastas, directores de fotografía y artistas que, de una manera u otra, han ido formando nuestra cultura visual y nuestra manera de entender el cine. No se trata de imitar sus estilos, sino de aprender de sus decisiones, de su forma de mirar y de la manera en la que utilizan la imagen para contar una historia.
Entre nuestros grandes referentes en dirección de fotografía están Roger Deakins, Vittorio Storaro, Robert Richardson y Tom Stern. De ellos nos atrae especialmente su capacidad para entender la luz como algo que va mucho más allá de iluminar una escena. La luz puede definir un espacio, construir una atmósfera cinematográfica, dirigir la mirada del espectador y, sobre todo, transmitir emociones.



También nos interesan especialmente aquellos directores de fotografía capaces de convertir una decisión técnica en una decisión artística. La composición, el contraste, el color, la textura, la óptica o la relación entre luz y sombra dejan de ser elementos aislados y pasan a formar parte de una misma intención visual.
Y si hablamos de directores que han influido en nuestra manera de entender la puesta en escena y de contar historias con una cámara, aparecen nombres como Clint Eastwood, David Fincher, Stanley Kubrick, Robert Zemeckis, Quentin Tarantino, Steven Spielberg y Wong Kar-wai. Cada uno desde un lenguaje completamente diferente, pero todos con una capacidad extraordinaria para construir un universo propio y hacer que la cámara forme parte de la historia.


De Kubrick nos interesa su obsesión por la composición, la geometría y el control de cada elemento dentro del encuadre. Sobre Spielberg, su capacidad para narrar visualmente y hacer que la cámara acompañe la emoción sin necesidad de subrayarla. A cerca de Eastwood, su sobriedad y su manera de confiar en la imagen y en el silencio. De Zemeckis, su relación entre lenguaje cinematográfico, movimiento de cámara y recursos visuales.
Si hablamos de Tarantino, la personalidad de sus encuadres, el uso de la música y su capacidad para convertir una escena en algo reconocible desde los primeros segundos. Tratándose de David Fincher, especialmente su manera de construir historias desde la coherencia de todo el universo cinematográfico: la fotografía, la dirección de arte, el diseño de producción, el montaje, el sonido, el guion y hasta los más pequeños detalles visuales forman parte de una misma visión. Y de Wong Kar-wai, quizá especialmente, su forma de trabajar el color, la luz, el movimiento, la textura y el tiempo para construir una atmósfera cinematográfica profundamente emocional.
El claroscuro, que está en el propio origen de EL CLAROSCURO FILMS, tiene una relación directa con nuestra manera de construir imágenes: no solo nos interesa dónde está la luz, sino también todo aquello que decidimos dejar en sombra.

Por eso, nuestros referentes no son una colección de nombres ni un estilo que queramos reproducir. Son parte de un camino. De todo lo que hemos visto, estudiado y admirado a lo largo de los años y que, de alguna manera, ha terminado formando nuestra propia mirada cinematográfica.
Al final, cada proyecto nos permite volver a empezar. Tomar todo ese conocimiento, todas esas referencias y toda esa experiencia, y utilizarlos para encontrar una imagen que tenga sentido para la historia que queremos contar.
Porque nuestra intención no es hacer que un proyecto parezca una película de nuestros referentes. Es utilizar aquello que hemos aprendido del cine y del arte para construir nuestra propia mirada cinematográfica.


HablEmos de tu proyecto
Si tienes un proyecto en mente, nos encantará conocerlo. Cuéntanos qué quieres hacer, qué tienes en la cabeza o simplemente qué te gustaría conseguir, y hablemos de ello. Muchas veces, una buena obra cinematográfica comienza simplemente con una conversación.
El origen de una historia cinematográfica
EL CLAROSCURO FILMS · Empresa de producción cinematográfica inscrita en el ICAA · Nº 01F60258
(Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales del Ministerio de Cultura)

